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Las galletitas mágicas

Las galletitas mágicas

Unos días antes del nacimiento del príncipe Yusuf su padre, el rey, reunió los caballos más veloces y envió emisarios por todos los caminos para que acudieran a palacio cuantos magos, brujas, hadas y duendes habitaban en su reino.

Todos los convocados acudieron a su llamada de lo más intrigados.

El palacio se había preparado para la llegada del pequeño príncipe. Los súbditos esperaban ansiosos la fiesta del nacimiento y el incesante goteo de aquellos invitados no hizo sino aumentar la expectación.

PUENTE LEVADIZO-ok

Según iban entrando por el puente levadizo, el rey recibía a todas las eminencias del mundo de la magia con un abrazo, les agradecía su presencia y les destinaba a los aposentos del ala norte de Palacio en donde debían permanecer como invitados durante dos meses.

Al principio, nadie entendía qué pretendía el monarca obligándoles a alojarse en palacio y a quedarse durante tanto tiempo. Con ese plazo el rey se aseguraba de que recibía su invitación todo el que tenía un lugar destacado en el mundo de la magia.

Pronto descubrieron la intención del rey. Quería conseguir el conjuro de la felicidad para el recién nacido. Estaba seguro que alguno de aquellos poderosos  hechiceros poseía ese secreto.  

Preparó un tesoro fabuloso, lo situó en la sala del trono y les dijo:

- Todas estas riquezas serán de aquel que durante la fiesta de presentación del príncipe Yusuf, que tendrá lugar dentro de dos meses, entregue al niño el regalo de la felicidad en forma de bebedizo, conjuro, fórmula mágica, pócima gloriosa… pedrolo filosofal… ¡o lo que sea!

tesoro

En el cofre que el rey había preparado brillaban las monedas de oro como soles diminutos, las esmeraldas encerraban el brillo de los bosques en primavera, las turquesas contenían los azules de todos los mares del mundo, (las perlas eran tan salvajes que daban miedo, jajaja) y el rojo de los rubíes resultaba tan tentador que inmediatamente todos los magos, duendes y hadas, e incluso las brujas, se pusieron a trabajar para poder entregar al niño su mejor regalo y ganar aquel enorme arcón de riquezas.

El día de la fiesta, cada participante de ese singular concurso iba acercándose a la cuna, explicaba en qué consistía su regalo mágico y lo depositaba a los pies del  rey, seguro de que su presente era el mejor y de que sería el elegido:

- He fabricado la espada que gana mil batallas – decía el Mago Beligerante – mientras entregaba el arma a un lacayo para que el rey pudiera verla bien – Empuñadura de piedras preciosas y absolutamente invencible – añadía mientras se retiraba.

- Os entrego, majestad, el pañuelo de las sonrisas; hecho de sedas maravillosas y capaz de absorber todas las lágrimas del pequeño príncipe y devolver a su rostro la alegría.

- Aquí tenéis el espejo de la belleza infinita – dijo el Hada Padrina – Todo el que se mira en él consigue contemplar su ideal y descubrir lo que puede llegar a ser: el rostro más hermoso, los rasgos perfectos… y una figura regia… que es “lasuperperalimonera”.

- Nada de lo que os entreguen, majestad, superará mi bastón de mando. Confiere poder y autoridad. Este bastón dominará el mundo – declaró solemnemente el adusto general de los enanos saltarines.

- Os obsequio con un libro en el que se encierran todos los conocimientos del mundo. Lo he llamado tableta…  

Cuando acabó aquel espectáculo de encantamientos extravagantes, el rey tomó la palabra:

- Gracias a todos por vuestros presentes. Qué difícil será decidir cuál de todos estos regalos es el que mejor puede conseguir la felicidad para el  príncipe.

De pronto se calló y buscó entre la multitud. Mientras trataba de decidirse, había descubierto a un mago que no había dejado regalo alguno para el pequeño. Había sido su preceptor cuando el rey era niño, pero abandonó la corte sin explicaciones para no volver. Siempre estaba rodeado de dragones.

MAGO Y DRAGÓN-ok

- Mago Dragón – le llamó enfadado por su apodo – ¿Por qué no hay en este montón ningún regalo tuyo?

El mago sonrió pacientemente.

- Mi rey, para preparar el conjuro de la felicidad necesitaría mucho tiempo. Os digan lo que os digan… ¡es imposible preparar un conjuro de la felicidad en unos meses!

El rey se quedó intrigado.

-  ¿Cuántos meses necesitas para prepararme una poción?

 -   No lo sé exactamente. Muchos meses, tal vez un año… o dos… No sería una poción. Ese conjuro siempre se envuelve en harina. Debería prepararlo con el calor de un horno de leña traída de los Bosques de los Árboles Parlantes… y el azúcar de los Rincones Místicos de la Dulzura… ¡Necesito ingredientes de casi todos los confines de la tierra!

No obtuvo respuesta. El rey movió su capa y salió del salón del trono sin decir ni una sola palabra.

A la mañana siguiente repartió el fabuloso tesoro entre los asistentes a la fiesta y prometió preparar otro cofre igual para premiar al mago cuando consiguiese terminar el conjuro mágico para el príncipe.

Obligó al mago a quedarse en la corte (que para algo era el rey) y le hizo preparar un listado de todos los ingredientes que necesitaría para elaborar su receta mágica.

- Voy a hacer, para el príncipe Yusuf, galletitas de la felicidad. Necesito harina de trigo de los Valles de Sol que sea molido en molinos de la Región de la Alegría.

Inmediatamente uno de los veloces caballos del rey salió a galope en busca del primer ingrediente.

Cuando llegó la harina al palacio, el príncipe había cumplido un año.

- Necesito huevos de avestruz. Alguien debe ir a las montañas lejanas de Más Allá, y robar unos cuantos huevos de avestruz roja.

Cuando el mago recibió los cinco huevos, el príncipe ya sabía hablar y disfrutaba de su compañía. Solía pasar las tardes con él aprendiendo miles de cosas. Todos le decían que ese mago le iba a preparar unas galletitas que le darían la felicidad… ¡Y estaba deseando probarlas!

Pero los emisarios que el rey mandó para conseguir todos aquellos ingredientes no los reunieron todos hasta que el príncipe cumplió cinco años.

Cuando los extendieron sobre la mesa de la cocina, el príncipe pudo contemplar ralladura fina de limones de las Regiones Amargas, canela en rama de aroma suave… pero eterno, manteca amasada por manos cariñosas, azúcar tan dulce como los besos, la mejor harina, almendras de los árboles de los deseos y cinco huevos rojos como globos.

mago melenas y niño. ojos marrones-ok

El príncipe estaba entusiasmado. Se moría de ganas de ver cómo el mago preparaba las galletas y estaba deseando hincarles el diente.

Aquel día en la cocina fue uno de los días más divertidos de su vida. Amasaron, mezclaron, se mancharon, se rieron a carcajadas tan batidas como las claras… compartieron confidencias… Cuando el mago y el joven príncipe metían la bandeja de las galletitas en el horno ya se habían convertido en amigos inseparables.

A la mañana siguiente el príncipe madrugó más que ningún día. Estaba deseando desayunar. Sin embargo el mago se levantó tarde, preparó una mochila con queso y pan y le invitó a volar a lomos de su dragón más veloz.

- ¿No vamos a probar las galletas?

- ¡No! ¡Aún no! – contestó sorprendido por la pregunta el mago – Hay que  esperar.

- ¿Cuánto? – insistió el niño.

- Lo suficiente – fue su enigmática respuesta.

La mayoría de las mañanas, y a la hora de merendar, el príncipe solía preguntar al mago si ya había llegado el día de probar sus galletas.

La respuesta era siempre la misma: había que esperar.

Pero llegó el día en que el príncipe no preguntó más. Seguía teniendo ganas de probar esas galletas… pero había aprendido a esperar y era paciente.

El primer día que no preguntó al mago por las galletas… se encontró al levantarse con una mesa preparada con zumos de todas las clases, leche caliente y fría, dulces de todo tipo… La mesa de desayuno más apetecible de cuantas hubiera podido imaginar en el más dulce de los sueños.

mesas-comida - copia

Sobre un platito pequeño estaban las galletas que tanto había esperado. Fue lo primero que tomó. Estaban duras. Había que mojarlas en la leche. Estaban muy ricas… pero esperaba algo fuera de lo común.

Decepcionado se volvió hacia el mago:

- Mago Dragón… son… como las galletas normales… ¡pero más duras!!! ¿Por qué dices que son “Galletas de la felicidad”? Me siento igual de feliz que ayer. No siento que nada haya cambiado.

- Para ser feliz, príncipe, es fundamental aprender a esperar, hacer todo lo que haya que hacer para conseguir lo que se desea, trabajar duro, confiar en que se puede lograr lo que se sueña… y todo eso… te lo han enseñado estas galletitas duras que nos podíamos haber comido el día que las cociné… ¡si no hubiera querido enseñarte esta lección!

El príncipe se echó a reír con tanta fuerza y tantas ganas… que todos los que vieron la escena se convencieron de que aquellas galletas eran mágicas. 

Por supuesto… ni el niño ni el mago les sacaron de su error.

 

Como lectura asociada, encontraremos en “Moraleja para adultos” una reflexión sobre inteligencia emocional, relacionada con este cuento, para analizar cómo podemos estimular en los niños esta capacidad.

En “Reflexionamos juntos” unas preguntas, relativas al texto, para ayudar a los niños a profundizar en él según su propia experiencia.

 

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UN CAMINITO DE QUESO PARA EL RATON PEREZ

UN  CAMINITO DE QUESO PARA EL RATON PEREZ

Los cuentos son indudablemente una fantástica ayuda en el desarrollo intelectual y emocional de nuestros hijos.

Si hay un Cuento maravilloso… es el del Ratón Pérez, ese genial ratoncito que se lleva los dientes de leche y deja a cambio unas monedas o un regalito debajo de la almohada. Existe también la versión “hadas” en la que el Hada de los Dientes es la encargada de esta importantísima misión.

Pero cuando les compramos un billete a Fantasía… no siempre estamos preparados para responder a todas las dudas de nuestros curiosos hijos:

-      Mamá, ¿Y qué hace el ratón Pérez con todos esos dientes? ¿Para qué los quiere? ¿Dónde los guarda?

-      ¿Y cómo se llama de nombre? Se apellida Pérez pero… ¿cómo se llama?

-      Papá, y si me trago el diente, o se me cae y no lo encuentro… ¿Ya no me traerá nada el Ratón Pérez?

Los cuentos sin duda estimulan su imaginación y su creatividad.

regalo-ratonPerez

No puedo evitar contaros que mi hijo, con el último diente que se le cayó, hizo un despliegue de medios maravilloso. Metió su diente en un cofrecito y lo dejó en su mesita de noche. Después decidió que si le dejaba un poco de queso al Sr. Pérez quizá fuera algo más generoso, así que se levantó y le puso al lado del cofrecito un trocito de queso. Siguió pensando, que si el queso y el cofrecito estaban en la mesita de noche, el ratón igual no los encontraba de modo que, por si acaso, decidió ayudarle señalándole la ruta: hizo un camino de trocitos de queso que iban desde el borde de la mesita de noche, lo más pegados a su almohada que pudo, hasta el cofrecillo… ¡Así lo encontraría seguro! Luego pensó que el camino igual era muy largo y que si el ratón se cansaba, o tenía sed, no llegaría a su destino… y volvió a modificar el sinuoso sendero de trocitos de queso para colocar un tapón de una botella, con agua, para que pudiera saciar su sed, y un trocito de algodón por si quería descansar.

Cuando fui a darle las buenas noches, y me encontré todo aquello en la mesita… ¡sentí tanta ternura!!!… Pensé que era maravilloso todo el proceso que él mismo me contó y que le había llevado a aquel despliegue de medios. Por supuesto… el Ratón Pérez le agradeció todos aquellos cuidados y le dejó, en vez de unas monedas, ¡un billetito!!!!

¡No dejemos de contarles cuentos a nuestros hijos!!!!

 

La verdad es que desde los 4-6 meses que empiezan a salirles su primeros dientes (aunque puede ser antes o después… lo digo para evitar sufrimientos a las “mamás-cronometro” que enseguida nos ponemos nerviosas cuando las fechas no nos coinciden con exactitud), hasta los 8-9 años que ya, por norma general, llega la dentición definitiva… vivimos muy pendientes de su boquita.

Primero: “¡Ay!, mira, ya le está asomando su primer dientecito!”

1DIENTE

Luego “Ya tenemos dos”.

2dientes

Después… “¡Pues no terminan de salirle los otros!”, “Está quejosillo. ¡Serán los dientes!”.

Por supuesto tras recorrer un pequeño calvario: “Todo lo muerde” “Babea mucho” o “Tiene el culito irritado”.

Cuando superamos esta fase, que ya parece que lo peor ha pasado…  empezamos con el proceso de “Hay que quitarle el chupete, porque se le van a torcer los dientes” y “Hay que enseñarle los hábitos de higiene dental y bucal”.

Eso por no hablar de lo que nos preocupamos cuando están melladitos por algún “tropezón” que les haga perder alguna pieza antes de tiempo.

Después… descubrimos otras preocupaciones: “Se le mueve un diente”, “Uy, no se le cae… ¿debería arrancárselo?”, “No se le colocan”, “Pobrecito está melladito, no puede comerse el bocadillo”.

Y el tiempo pasa y los dientes salen, y se caen, y las cosas que tanto nos inquietaban… nos parecen pequeñeces. Entonces… ya hemos olvidado esas preocupaciones y sólo nos queda el recuerdo de un caminito de queso y un tapón de agua, porque estaban tan llenos de ilusión que tienen el poder de devolvernos a aquellos días.

 

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MIL BESOS PARA ALBA

MIL BESOS PARA ALBA

Alba es una niña sensible y cariñosa.

Sus papás nos han encargado un cuento para ella. En “Mil besos para Alba” puede hacer magia y cambiar un día gris en un día soleado concentrándose y esforzándose en ver las cosas buenas. En el cuento descubre que las cosas dependen de cómo quiera verlas porque puede transformarlas.

MIL BESOS PARA ALBA

 

 

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La sonrisa de Miriam

La sonrisa de Miriam

 

 

Hace muy poquito hemos entregado un cuento a una niña que había recuperado la sonrisa.

¡Nos encanta nuestro trabajo!!!!!!!!!!!!

La sonrisadeMiriam.Milesdetextos.com

 

 

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Doña Eremita sobre ruedas

Doña Eremita sobre ruedas

“Doña Eremita sobre ruedas” es otro título interesante recomendado en la página de la Fundación Mapfre www.niñosyseguridadvial.com, éste cuento de Ediciones Ekaré.

La protagonista, Doña Eremita, pasea en bicicleta junto a su perro Mambrú. Pronto descubre que puede mejorar su vehículo con una buena bocina sonora, un sillín para su perro o un paraguas…

Poco a poco, va buscando una solución para cada necesidad que descubre y convirtiendo su bicicleta en un “todoterreno” de lo más ocurrente.

Una historia llena de creatividad y humor, de Quentin Blake, uno de los más reconocidos autores e ilustradores de libros para niños.

Os enlazamos unas páginas del texto para que os animéis a salir para comprarlo.

Pincha en la imagen. Avion leer con fondoTe llevaremos sobre nuestro avión… ¡de papel!!

 

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