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LA PRIMERA COMUNION DE MARINA

LA PRIMERA COMUNION DE MARINA

 

Marta y sus amigos soñaban con un cuento para Marina que sirviera para recordar el día de su Primera Comunión y también los momentos especiales que la niña ha vivido junto a ellos y su familia.

Nos encargó materializar su idea,  ella lo tenía muy claro. Desde Miles de Textos únicamente le dimos forma. Así empezaba el cuento que Marta quería:

 

Y la noche de la Primera Comunión de Marina apareció un sobre con su nombre sobre la almohada de su cama. Marina lo abrió y comenzó a leer…

 

La Comunion de MArina-www.milesdetextos.com

Un precioso recuerdo para toda la vida en forma de cuento. Marina no olvidará nunca su Primera Comunión.

 

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LA VIDA ES BELLA

LA VIDA ES BELLA

 

¡Hay historias de amor que son verdaderamente de película!

Y, aunque la película “La vida es bella” no es precisamente una historia de esas con idílico final feliz donde los protagonistas viven felices y comen perdices, nos pidieron que nos inspirásemos en el cartel de esa película para un cuento: el de Ana y Quique.

Un cuento original, lleno de recuerdos que Sara quiso preparar para ellos en uno de los días más importantes de sus vidas.

 www.milesdetextos.com LA VIDA ES BELLA

Gracias por hacernos partícipes de un pedacito de vuestra historia.

 

¡Por supuesto que la vida es bella!

 

 

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Antiescuela de Fútbol

Antiescuela de Fútbol

 

 

No me gusta el fútbol. Lo reconozco. Pero cuando Boolino  me pasó la propuesta de reseñar el primer libro de “Antiescuela de fútbol”, “Los siete Cracks Pardillos”, elegirlo fue una tentación.

 

 

A pesar de lo que les atrae a los niños ese deporte, hay muy pocos libros dedicados a él y casi ninguno dirigido a niños pequeños que empiezan a leer. Por eso, aunque era un libro “para mayores”, me decidí a encargarlo para poder cotillearlo bien. A uno de los peques de la familia le encanta el fútbol y quería valorarlo.

IMG_4841A Gonzalo no le gusta mucho leer. Es muy activo e inquieto. Pero también obediente, deportista y noble. No había conseguido engancharle a ningún libro hasta que vio la portada del ejemplar de la editorial Alfaguara. Es pequeño para un libro de ciento sesenta páginas pero se abrazó a él con el mismo interés que coge su balón de reglamento.

Pronto se encariñó con los personajes porque el libro defiende muchos ideales: la amistad, la lealtad, el respeto a los demás, la importancia de no tener prejuicios,  y mantiene una postura muy interesante sobre los estereotipos en los roles de género.

Interesante propuesta que me obligó a leer, para un niño que empieza a hacerlo y no tiene aún autonomía, toda la tarde… junto a la chimenea.

Parece que a Gonzalo… ¡ya le gustan los libros!

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LA CUENTACUENTOS

LA CUENTACUENTOS

Marcela se levantó temprano confiando en que iba a hacer un día precioso, soleado y luminoso. Sin embargo, el sol se había levantado perezoso. No quería destaparse de las nubes y hacía un poco de frío. Aún así, animosa, Marcela eligió su camisa blanca, su falda verde, su gorro rosa fucsia y su pañuelo de flores. Era el atuendo que más le gustaba para trabajar en la calle. Las mangas de la camisa le permitían libertad de movimientos y el chaleco le abrigaba bastante.

Cuando llegó a la plaza en donde solía trabajar, la encontró desierta.

Contrariada, abrió su maleta, preparó sus títeres y se dispuso a esperar hasta que llegasen los niños.

Marcela era cuentacuentos. En su maleta vivían la Princesa Azul y el Bello Durmiente, el Mago Milindrín, la Bruja Piruja, el Patito Precioso y otros animales; muchos muñecos que deseaban ser los elegidos cada mañana y salir del baúl para crear, de la mano de su dueña, la magia de los cuentos.

Con sus personajes, Marcela daba vida a cientos de historias distintas y entretenía a los niños.  Sabía cuentos para bebés e historias para niños grandes. Los distraía a todos, aunque ya hubiesen cumplido noventa años o más.

Pero aquella fría mañana la plaza estaba vacía.

No había nadie.

Esperó.

Nada.

Silencio y soledad.

Cuando ya iba a marcharse, vio acercarse a una niña.

-          ¿Me puedo sentar a ver lo que haces? – preguntó.

Y Marcela, que ya había decidido irse, sacó de nuevo los títeres y empezó a contarle el cuento de amor entre la Princesa Azul y el Príncipe Durmiente.

Cuenta cuentos... www.milesdetextos.com

 

No tenía muchas ganas pero, al ver la cara de ilusión con que la niña escuchaba su historia, se fue animando. Cuando, en el cuento que iba narrando, la Bruja Piruja  lanzó un encantamiento al Bello para acabar con el amor de la Princesa, la niña dio un grito.

-          No te asustes. – pidió la cuentacuentos – El Mago Milindrín los salvará y el amor terminará triunfando.

Y así, poco a poco, la cuentacuentos también se fue metiendo en la historia.

Sin darse cuenta habían entrado por la puerta de la imaginación y habían visitado el castillo de la Princesa, el nicho donde dormía el príncipe y el bosque donde la princesa Azul  sacó de su letargo al Bello Durmiente con un beso.

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Cuando el cuento acabó, las dos volvían de un paseo por la fantasía tan emocionante que se sentían cansadas.

La cuentacuentos, por costumbre, tiró su gorra al suelo.

Solía hacerlo así para que la gente que escuchaba sus historias, agradecida por el rato que acababa de pasar, le pagase su trabajo.

La niña se quedó mirando la gorra.

-          No tengo dinero – reconoció – Quería verte actuar porque, de mayor… quiero ser cuentacuentos. ¡Una cuentacuentos tan buena como tú!

Y Marcela recordó los muñecos que preparaba de pequeña, cómo entretenía a sus hermanas con sus primeras historias y lo que le había costado que en su casa comprendieran que ser una cuentacuentos era lo que más deseaba en el mundo.

-          Perdona, es la costumbre – se avergonzó –  ¡Tú no necesitas pagar nada! ¡Serás la mejor cuentacuentos! Me has hecho un regalo: decirme que querrías ser como yo y devolverme la ilusión por trabajar, que esta mañana la había perdido. ¿Tienes frío?

-          Un poco – reconoció la pequeña.

-          Ven, busquemos a tus padres – contestó señalando la cafetería que estaba enfrente – Te invito a tomar un chocolate bien caliente.

Desde ese día, la niña iba a ver a Marcela siempre que podía y la cuentacuentos pudo comprobar que, cuando la niña estaba en la plaza, nunca hacía frío.

Como lectura asociada, encontraremos en “Moraleja para papás” una reflexión sobre inteligencia emocional, relacionada con este cuento, para analizar cómo podemos estimular en los niños esta capacidad.

En “Reflexionemos juntos unas preguntas, relativas al texto, para ayudar a los niños a profundizar en él según su propia experiencia

 

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La cuentacuentos – Reflexionemos juntos

La cuentacuentos – Reflexionemos juntos

 

Las preguntas de “Reflexionemos juntos” están destinadas a ayudar los niños a profundizar en los cuentos según su propia experiencia. En “Cuentos para niños” podemos encontrar el texto sobre el que están inspiradas y en “Moralejas para adultos” una reflexión sobre el tema.

 

¿Te ha gustado el cuento?

¿Por qué crees tú que la cuentacuentos decide quedarse y actuar para una sola niña?

¿Sabes cuál es el regalo que le hace la niña a Marcela?

¿Qué te gustaría ser de mayor?

¿Por qué?

¿Qué crees que debes hacer para conseguirlo?

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