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Adopción, “Solteras con compromiso”

Adopción, “Solteras con compromiso”

Cada vez estoy más convencida del valor de los amigos… especialmente de los míos ;-)

El mes pasado, en el calendario mensual, de la revista AR aconsejaban acudir a www.milesdetextos.com para preparar un regalo dedicado al día de los abuelos que será el 26 de julio.

Pensaba que esa revista estaba actualmente en el kiosco.

No era así. Pero, gracias a mi despiste, he tenido la oportunidad de ver la revista de agosto. En ella, he descubierto el artículo: “Solteras con compromiso”, sobre adopción. Mi amiga Susana (Ibáñez), Directora de Marketing Publicitario de Condé Nast, era una de las dos mamás elegidas por AR para tratar el tema de la adopción. No he podido reprimir la tentación de compartirlo y escribir este post.

Es muy difícil escribir sobre un amigo, sobre todo si recuerdas su ilusión al contarte cómo esperó a sus hijos y el orgullo que siente al llevarlos abrazados por la calle.

Para poder expresar mis sentimientos ante este artículo vuelvo al día en que la vi emocionarse con Deepak y Aka, sus preciosos niños de piel color chocolate. Hay que sentir un amor así de grande para que las palabras vuelen por encima de los significados hasta el centro del corazón.

-          En mi casa vemos crecer el amor todos los días – me dijo un día – Cuando Deepak llegó, venía a una familia establecida. Había adoptado a mi hija cuando tenía dos años y, cuando llegó mi hijo, su hermana era ya casi una mujercita. Los cambios siempre son complicados. Temía que nos costara mucho acostumbrarnos. Cuando crees que ya no puedes querer más… algo pasa y compruebas que estabas equivocada – añadió riéndose.

Admiro el valor para buscar el amor más allá de las dificultades y de las convenciones sociales; más aún si esa búsqueda ofrece a un niño la oportunidad de crecer a diario con un beso de buenas noches y tener a quien recurrir cuando se siente desgraciado.

Os recomiendo que compréis el número de este mes de la revista AR. Entre otras, recoge esta declaración de Susana sobre los viajes a la India para reunirse con sus niños:

“Los dos viajes han sido inolvidable, muy especiales, emocionantes y muy diferentes. La primera vez iba a lo desconocido. La segunda estaba más tranquila pero expectante, porque me acompañaba Aka y no sabía cómo iba a reaccionar. En ambos casos hubo también un momento especialmente triste para mí. Es cuando subo al avión con ellos y me los llevo. En ese instante, en el que cualquiera diría “Por fin nos vamos a casa”, a mí se me partía el corazón porque sabía que estaba cambiando sus vidas; cambiándolas para bien, espero, pero sin contar con sus decisiones. Por eso me pongo mucho en su lugar, constantemente. Y trato de entender cómo me sentiría yo en un país extraño, con gente que no conozco, oyendo un idioma diferente… Son niños muy valientes.”

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De perros, gatos… y “otras curiosidades”

De perros, gatos… y “otras curiosidades”

Tula es una perra preciosa, de pelo dorado, suave y largo; juguetona, lista, y obediente. Todo eso… y mucho más.

Me la regalaron unos amigos, los dueños de sus padres, cuando era un cachorro de casi tres meses y creció en mi casa. Con nosotros aprendió las cosas que suelen aprender  los perros: se sienta y se tumba a la orden, trae sus juguetes… y otras que no sabía que los perros pudiesen aprender como, por ejemplo, a jugar al escondite. Le enseñaron mis hijos porque a ninguno le gustaba “ligársela” (tener que ir a buscar al otro) y Tula comprendió enseguida que debía estarse quieta mientras se escondían y a salir a buscarlos cuando ya lo habían hecho. Vivimos en el campo y a Tula le encantaba seguir el rastro que dejaban los niños al correr entre los matorrales. Ni que decir tiene que siempre les encontraba.

Fue en uno de esos largos paseos cuando nos encontramos a Llorona, una gatita común, atigrada y delgadita que se había perdido de su madre. Debía tener un mes. Maullaba sin parar y, aunque estaba muy asustada,  se dejó coger en cuanto nos acercamos.

Tula estaba inquieta. En un primer momento trató de olerla y el cuerpo  diminuto del cachorro se hinchó mientras profería un rugido.

La pequeña y desvalida gatita había hecho el ruido de un tigre. En seguida, como si se arrepintiera, volvió a maullar aún más fuerte.

-          Lo llamaremos Tigre – dijo Carlos.

-          Será… Tigresa – le aclaré cogiéndola – es una gata.

-          No – dijo mi hijo mayor – Se llamará Llorona. ¿No veis que no para de maullar?

Y la llevamos a casa.

La segunda vez que Tula se acercó a Llorona se llevó otro bufido, y la tercera… y unas cuantas veces más. Pero Tula no se rindió. Cuando consiguió arrimarse lo suficiente, la lamió y la empujó con el hocico hasta ponerla al lado de su cuerpo y apoyó su cabeza sobre el lomo de la gatita para darle calor mientras yo improvisaba un biberón con una jeringuilla.

Y Llorona creció alimentada con biberones y abrigada por mi perra, a la que acabó tratando como si fuera su madre. Se le subía encima, le lamía el hocico, y se dormía mamando de ella, como si la perra fuera un chupete gigante, aunque yo acabara de darle un biberón y tuviera la tripita llena.

A “Llorona” le gustaba estar con Tula. Necesitaba su calor y sus mimos; y mamar de ella, aunque no sacase nada, fortificaba el vínculo entre los dos animales de tal manera que si algún día Tula tiene cachorros no podrá quererlos más, ni cuidarlos mejor, que a la débil y chiquitina Llorona.

Para mi sorpresa ¡maravillas de la naturaleza! Un día descubrí que Llorona ya no quería los biberones que le preparaba. Apartaba la boca y maullaba desesperada para que la dejase en el suelo.

En cuanto la soltaba se refugiaba entre las patas de Tula y empezaba a mamar.

No me lo pude creer hasta que me lo explicó el veterinario: Tula tenía leche. Estaba amamantando a la gata. Había decidido que era la madre de “Llorona” y su cuerpo escuchó esa decisión.

Hay historias que parecen de cuento… pero son reales. Grabamos este video antes de destetar a Llorona:

PINCHA AQUI:  Adopcion-lactancia

 

NOTA: La leche se produce porque la prolactina, una hormona cerebral segregada por la parte anterior de la hipófisis, permite el inicio y el mantenimiento de la lactancia. La estimulación de los pechos al mamar la cría y el vínculo fueron suficientes para la producción de leche.

En el caso de la lactancia humana este tipo de estimulación para la lactancia se llama lactancia inducida o relactación. Permite que los niños adoptados puedan ser amamantados por sus madres adoptivas o reinstaurar la lactancia que se había interrumpido si el bebé necesita, por el motivo que sea, volver a la lactancia materna.

 Dejo, asociada a esta lectura, un texto sobre lactancia en la sección “Moraleja para papás”  Pincha aquí

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Mi tesoro de la India

Mi tesoro de la India

 

Aunque estemos buscando un “papá-editor” para algunos proyectos, ya se pueden adquirir en soporte papel o en formato digital.            Isabel Osma y yo hemos hecho una pequeña tirada y, mientras aparece nuestra “media naranja”…  estamos encantadas de poder ofreceros estos cuentos.

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