Mamá, ¿te quieres casar conmigo?

Mamá, ¿te quieres casar conmigo?

Esta mañana, camino del colegio, Javi me ha hecho un par de preguntas que me han dejado loca ;-)

Íbamos de la mano. Nos aproximábamos a la puerta del cole:

-          Mami, ¿nos casamos? –me preguntó sin venir a cuento.

-          ¿Tú y yo? –contesté noqueada.

-          Sí –me dijo convencidísimo.

-          Verás… Las mamás no se casan con sus hijos, ¿sabes? –Intenté salir como pude de aquella.

-          ¿Y con Hugo? ¿Puedo casarme con Hugo?

-          Pues… Si quieres… Si quisieras hacer eso, podrías casarte con Hugo –Estaba perpleja–. Pero lo más habitual es casarse con una niña. Luego así, ella será una mamá y tú un papá.

 

Que inspiradora esta imagen de www.viaboda.com

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Aquella respuesta puso fin a su curiosidad. Su interés había desaparecido de pronto.Como si la conversación que tanto me había sorprendido no hubiese existido nunca, cambió bruscamente de tema:

-          ¡Cuántos coches!

Y con esa frase me dio el tema por zanjado.

La mayoría de las veces que nuestros hijos nos preguntan algo, contestamos sin entender bien qué esconde realmente su pregunta. Cuando llegué a casa, estuve dándole vueltas a por qué me habría preguntado aquello y qué significaba.

 

Me he tenido que sacudir todos mis prejuicios de adulta para comprender que mi hijo me estaba preguntando sobre el amor. Los niños nos piden ayuda constantemente para entender sus sentimientos, para poner etiquetas a lo que sienten. Si, por ejemplo, cuando están enfadaos les reconocemos el sentimiento, les estamos ayudando. Con nuestra frase “Comprendo que estás enfadado, Javi, pero no se puede pegar patadas a los juguetes” les ayudamos a entender sus emociones y ese es el primer paso para manejarlas y controlarlas.

Poco a poco tengo que ir ayudándole a entender lo que siente y, también, las miles de formas distintas que adopta el amor y sus expresiones: el amor propio (aprender a aceptarse y cuidarse), el amor altruista hacia los demás, el amor filial (ese amor que sintió al caminar de mi mano) y el fraternal (hacia sus abuelos, sus primitos…) pero también sobre la amistad y el amor de pareja. Aún está lejos el día en que tenga que explicarle este último y hablarle de los amores platónicos, los sexuales, o de las tristezas que provocan los amores no correspondidos ;-)

De momento, voy a apuntar en mi calendario particular de recuerdos imborrables el día de hoy: El día que Javi reconoció el amor como un sentimiento muy grande que merecía un compromiso… ¡de boda!


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