La leche materna lo más natural

La leche materna lo más natural

Cuando decidí escribir sobre lactancia, pedí ayuda y consejo a mi tía, Esperanza Martín, Jefe de planta de Maternidad en el Hospital “La Paz”. Como siempre que la he necesitado, inmediatamente me hizo llegar un documento sobre nacimiento y lactancia tan maravilloso que me hizo llorar. Al leerlo, no pude evitar recordar su ayuda en mis partos y la dulzura con que me enseñó en el momento de empezar a amamantar a mis hijos.

Me reservo, en el archivo de las cosas maravillosas, su descripción del parto y de la magia del vínculo tras el nacimiento, y os animo a compartir sus conocimientos sobre lactancia que transcribo a continuación con su permiso:

La leche materna: el más maravilloso de los hallazgos del bebé tras el nacimiento y el primer regalo de su madre; un binomio inseparable lleno de amor y ternura.

Me llamo Esperanza; soy enfermera y he visto nacer a muchos niños/as en mi Hospital “La Paz”. Sé que es importante “humanizar” todo el proceso del parto, reforzar el vínculo “madre, padre y recién nacido” desde el primer momento y ayudar a vencer las posibles dificultades con la lactancia materna. El padre es muy importante en el apoyo para la lactancia; tanto que llega a ser COSA DE TRES. Para lograr todo esto trabajamos muchos profesionales en el Hospital. Pero es curioso, hablar de “humanizar” cuando podemos aprender tanto de los animales:

Cuando un cachorro nace, la madre lo limpia cuidadosamente.

En una ocasión vi un vídeo en el que una elefanta reanimaba a su cría, aparentemente inerte, hasta que comenzaba a moverse.

Los animales tienen más fortaleza que los humanos, nada más nacer algunos se yerguen, tras tambalearse, junto a su madre y todos alcanzan el preciado alimento de la leche materna. Aunque el grupo sea numeroso, la madre tiene leche para todos.

¿Cuál es el secreto de los animales del que tanto tenemos que aprender?:

-      Los animales no se separan de sus “crías”.

Pero algunos insisten en que los bebés deben estar en su cuna desde el primer momento y “cogerlos poco”… que luego “se malcrían”.

-      Los animales no tiene reloj. Sus crías maman cuando tienen hambre… hasta que no desean más.

Pero algunos insisten en que los bebés deben mamar con horario, aunque no tengan hambre ni ganas; y terminar de hacerlo… también con horario. ¿Alguien puede imaginar que en la mitad de una deliciosa comida viniese el camarero y nos retirase el plato, aun lleno, porque había terminado nuestro tiempo para comer?

-      Los animales no usan “tetinas ni chupetes”. Sus pezones no se lastiman porque los cachorrillos aprenden a mamar rápidamente.

Pero algunos insisten en poner en la boca de sus niños “un trozo de goma” que les confunde con esa succión no nutritiva.

-      Los animales sólo dan a sus cachorros leche materna, ningún otro alimento ni bebida, y crecen de forma adecuada hasta que tienen dientes y pueden alimentarse por sí mismos.

Pero algunos insisten en que los bebés deben tomar un suplemento de leche artificial porque las madres, los padres o las abuelas… creen que la madre no tiene suficiente leche para su hijo. Además, les dan agua, infusiones…

Luego “el secreto” o “la fórmula” para una lactancia feliz radica en:

  • Iniciar la lactancia en la primera hora de vida
  • La madre y su hijo deben permanecer juntos
  • Lactancia a demanda, sin límite de tiempo
  • No dar a los bebés tetinas ni chupetes; al menos hasta que la lactancia esté establecida
  • Dar a los bebés  sólo leche materna, ningún otro alimento o bebida; a no ser que esté medicamente indicado.
  • El secreto para tener leche es poner a mamar al bebé: una especie de ley de la oferta y la demanda.

Las nodrizas no eran mujeres extraordinarias, solamente conseguían dinero alimentando a otro niño a la vez que amamantaban al suyo y tenían leche para los dos… o para tres.

El caso curioso, y tiernísimo, que os ha contado Elena de esa perra que nunca había tenido cachorros y que “prohijó” a una gatita dándole de mamar… es absolutamente real. La perra tuvo leche y amamantó  a la gata casi un año.

En la vida de los animales el tiempo no es igual que en los humanos, un perro vive 16 o 17 años ¿verdad?

Hay una historia preciosa que me contó un médico:

En África una madre murió tras un difícil parto. No tenían leche artificial y temían por la vida del bebé que quedó al cargo de su sexagenaria abuela.

Un año después el médico volvió al poblado. Temía preguntar por el pequeño.

Les recibió la abuela alborozada, aún amamantaba a su nieto:

-      Le puse a mi pecho, empezó a mamar… y salió leche – le dijo riendo.

La OMS recomienda alimentar a los niños durante los seis primeros meses de vida con leche materna de manera  exclusiva, y hasta  los dos años, o el tiempo que la madre y el hijo/a deseen, como complemento.

La leche materna es el “escudo protector” que todas las madres ambicionan para sus hijos, llena de inmunoglobulinas (defensas naturales para la prevención de múltiples  enfermedades), previene también de alergias, infecciones respiratorias e intestinales, diabetes, obesidad  en la edad adulta, etc.

Pero la lactancia tiene, además, claros beneficios para la madre:

-      Prevención de anemias y ciertos tipos de cáncer.

-      Ayuda a la recuperación de la silueta: es ese gimnasio pasivo maravilloso en el que, mientras disfrutamos abrazando y amamantando a nuestro bebé, tumbadas o cómodamente sentadas, él niño realiza “una liposucción absolutamente eficaz.”

La leche materna es el primero y más maravilloso de los regalos para un hijo/a:

   Siempre a punto y en su punto 

   Se sirve en el más maravilloso “envase”

Y… ¡¡ES GRATIS!!  

Visita la historia de Tula y Llorona y compártela con tus niños: Pincha aquí 


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4 comments on “La leche materna lo más natural

  1. Pingback: De perros, gatos… y “otras curiosidades” | Miles de Textos

  2. esperanza martin on said:

    Querida Elena, ¡¡me ha encantado!!
    la narración (ya que cuento suena a imaginación y fábula) de la adopción de Llorona por la maravillosa perrita Tula, es tan tierna e increíble que verdaderamente el vídeo es una evidencia absoluta para los posibles incrédulos.
    Tu magistral y ágil “pluma” hace nuevos e interesantisimos todos tus relatos.
    ¡¡Qué idea mas genial!!Esa “moraleja o reflexión” que acompaña cada cuento, es un “toque al reloj” sirve para parar el tiempo y pensar. Parece mentira pero reflexionamos poco y tú nos ayudas a mejorar en pequeñas y grandes cosas que al final influirán en nuestra felicidad y lo que es mas importante, en la de nuestros niños.
    En su nombre y en el mio propio.
    MILES DE GRACIAS: un abrazo

  3. Quiero agradecer la ilustración tiernísima que acompaña este texto a la maravillosa pintora Almudena Sanz Coronado.

  4. Almudena Sanz Coronado on said:

    Yo amamanté a mis dos hijos Jorge y María durante un periodo total de 3 años. Esta ilustración muestra como era una de esas sesiones, en las que Jorge se abrazaba a mí mientras amamantaba a su hermana, para no sentirse desplazado. Fué un tiempo mágico. Recuerdo como algo muy especial la sensación de simbiosis. Mis hijos necesitaban mi leche y yo me moría de dolor si no me la sacaban. A trancas y barrancas, en algunas ocasiones, fuimos superando todas las dificultades. Siempre siguiendo la ley natural de amamantar al bebe sin horarios, simplemente cuando lo necesitaba. Recuerdo un período de 15 días en los que durante noche y día tuve que poner a María a mamar cada hora y media o dos horas. Estuve a punto de tirar la toalla. Supongo que por cansancio o estrés, la cantidad de leche que producía había disminuído drásticamente. Asombrosamente mis hormonas me mantuvieron a flote y me ayudaron enormemente a superar el agotamiento durante aquella díficil etapa de entrega y esperanza. Finalmente, mis pechos fueron volviendose más turgentes y la leche rebosó nuevamente generosa de ellos. ¡Ánimo a todas las madres nóveles! Merece la pena el esfuerzo desde cualquier punto de vista. Además, después de la lactancia, es cierto que al retirarse la leche, sobreviene cierta flacidez en los senos; pero os aseguro que después vuelve la tersura y, a veces, como en mi caso, se gana 1 o 2 tallas para siempre! ¡Daos el tiempo necesario para comprobarlo!
    Ah! un buen consejo: Cuando vayais a la calle con vuestro bebé, en caso de que seáis tímidas, acordaos de llevar un foulard o bufanda al cuello. De este modo os sentirés cómodas para dar de mamar al bebé en cualquier sitio y en cualquier momento, como debe ser.
    Amamantar es una gran labor.

    Almudena Sanz Coronado

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