¿Crees que tu hijo puede ser hiperactivo?

¿Crees que tu hijo puede ser hiperactivo?

“Mi hijo es hiperactivo” dicen algunos padres incapaces de identificar y aislar comportamientos asociados a los problemas de educación, reconocer que su hijo es especialmente nervioso o inquieto, o simplemente más travieso de lo normal.

En realidad no es cierto que actualmente haya aumentado el número de niños hiperactivos, puesto que las estadísticas constatan que sigue, desde hace décadas, en torno al 7% de la población infantil. Pero sí es incontestable que, en este caso como en otros muchos, es importantísima su detección precoz por un especialista (psicólogo, neurólogo, especialista de trastornos del sueño…) y que exige una especial dedicación y supervisión de los padres para evitar el fracaso escolar y otros graves problemas de adaptación social.

En el programa de Marta Robles de Telemadrid, el pasado 30 de mayo, abordaron el tema de los Trastornos por Déficit de Atención con Hiperactividad. Contaban con la presencia de un especialista en Psicopedagogía, José Ramón Gamo Rodríguez, Director del Centro Cade (http://www.centrocade.com/) y de una madre, Macarena Orozco, adorable risueña y buena comunicadora, que desdramatizó la cuestión y dio una lección magistral de cómo ayudar a los hijos contando el caso del suyo al que estimula, y ayuda, aunque para hacerlo tenga que volver a estudiar, esta vez con su hijo, la ESO y todo el Bachillerato.

Para ser concretos e insistir de forma práctica en este tema tan importante al que ya  dedicamos un post en relación con el sueño, centraremos ahora nuestra atención en los tipos de Trastornos por Déficit de Atención y Comportamiento Perturbador, de acuerdo con el  “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la APA (American Psychiatric Association) DSM-4-TR. Existen según esta clasificación tres tipos de Trastorno de la mencionada naturaleza:

Tipo con predominio de déficit de atención: En realidad no es una  hiperactividad en el más estricto sentido, sino más bien la que padecen los denominados “inatentos” hasta que alcanzan la llamada “maduración temporal” de sus cerebros (entre los 19 y los 21 años en las mujeres y algo más tarde en los varones; antes de los 30 años en todo caso).

Tipo con predominioio hiperactivo-impulsivo: Crónico. Con el tratamiento adecuado se pueden paliar sus consecuencias en la conducta y en el control de las emociones.

Tipo combinado de los dos anteriores

Para identificar el trastorno adecuadamente acabaremos esta breve reflexión sobre el tema con la inclusión de los criterios para el diagnóstico (hay que tener en cuenta que los síntomas que se incluyen no son ocasionales, sino que deben producirse muy frecuentemente):

-          Desatención:

      . En las tareas escolares

      . Actividades lúdicas

      . Dificultad para seguir instrucciones o explicaciones

      . Poca capacidad para organizarse

      . Tendencia a evitar las tareas que requieran esfuerzo mental sostenido

      . Extravío frecuente de material escolar o juguetes

      . Distracción excesiva

Como siempre, debemos tener en cuenta que hay muchos niveles distintos de desatención dentro de estas conductas.

-          Hiperactividad:

A menudo y de forma anormal…

      . Mueven en exceso las extremidades (manos y pies) y cambian mucho de    postura en el asiento.

      . Abandonan su asiento en situaciones en que deberían estar sentados (en clase, por ejemplo).

      . Corren o saltan en situaciones en que es inapropiado hacerlo.

      . Tienen dificultad para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.

      . Están “en marcha” o suelen actuar como si “tuvieran motor”.

      . Hablan en exceso, impulsividad.

      . Precipitan respuestas antes de haber sido completadas las preguntas.

      . Tienen dificultad para guardar turno.

      . A menudo interrumpen o se inmiscuyen en las actividades de otros (por ejemplo, se entrometen en conversaciones ajenas).

Este trastorno suele aparecer asociado a otras entidades diagnósticas; y sus síntomas, en ocasiones, son difíciles de distinguir de los provocados por otras enfermedades como los trastornos del sueño, por ejemplo.

El sueño fragmentado o insuficiente a menudo da lugar a síntomas (como alteraciones del estado de ánimo, problemas de concentración, irritabilidad, e hiperactividad), que son similares a los que padecen los niños inatentos y los que están diagnosticados como hiperactivos-impulsivos.

Es muy importante descartar los trastornos del sueño en niños con sospecha de TDAH porque estudios recientes señalan que hay un porcentaje de casos mal diagnosticados de TDHA que en realidad padecen un trastorno de sueño como la apnea obstructiva de sueño, un síndrome de piernas inquietas (o de movimientos periódicos de las extremidades), reflujo gastroesofágico o narcolepsia.

Es necesario tener en cuenta que los niños que padecen TDAH suelen padecer, además, un trastorno de sueño.

El diagnóstico preciso ayudará a un tratamiento más eficaz y a una mejor evolución.

Si tenéis la sospecha de que vuestro hijo puede padecer un TDHA… os animo a consultar también el caso con un especialista en trastornos del sueño. Por si no conocéis ninguna unidad, os dejo el teléfono de la Unidad de Sueño de la Clínica Ruber de Madrid (91 423 15 80), C/ Juan Bravo, 49; allí pudéis consultar el caso, o pedir que os recomienden otra Unidad, si estáis muy lejos.

Quiero agradecer a Forges, desde este post, el maravilloso trabajo que hizo para el libro que publiqué con Espasa: “Enseñar a dormir a los niños”.

Está agotado, si queréis conseguirlo escribidme un e-mail, todavía me quedan algunos a 15 € ( elena@milesdetextos.com )


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